miércoles, 23 de mayo de 2012

Uso de la Calculadora en el Aula


¿Por qué la calculadora en las aulas?

En nuestra sociedad actual hay una variedad de estrategias de cálculo mucho mayor de las que vivenen la escuela. La situación se ha invertido con respecto a algunas décadas atrás: desde una escuela quepretendía difundir conocimientos de uso social restringido a una escuela que sigue difundiendo conocimientossociales casi fuera de uso y que no ha incorporado como objetos de enseñanza otras prácticas sociales decálculo.Fuera de la escuela utilizamos con mucha mayor frecuencia el cálculo mental, el cálculo estimativo y elcálculo con calculadora que los algoritmos convencionales que hemos aprendido en la misma. ¿Por qué noenseñarles a los alumnos toda esa variedad de estrategias y recursos de uso social actual?Actualmente le pedimos a la escuela que enseñe conocimientos más amplios que el dominio dealgunas técnicas. Es responsabilidad de la escuela formar sujetos capaces de resolver problemas, de tomardecisiones, de producir estrategias propias, de comparar y apropiarse de estrategias pensadas por otros, deanticipar y controlar los resultados a los que arriba, de controlar los recursos que utiliza, de realizar prácticasmatemáticas, etc. En el terreno del cálculo la escuela precisa difundir - además de los cuatro algoritmosconvencionales - una gran diversidad de recursos. Entre ellos: conocer y comprender procedimientos decálculo escrito algorítmico que se usan en otros países y que son tan económicos como los que conocemos,conocer y usar formas diversas de registrar los pasos intermedios que se realizan en los cálculos máscomplejos, dominar estrategias de cálculo estimativo o aproximado, resolver una gran variedad de cálculosmentales orales o escritos y también resolver cálculos y problemas con la calculadora.

Proponemos reemplazar la actividad mecánica y casi “mágica” de los cuatro únicos métodos por unavariedad de recursos que necesariamente involucran la complejidad de los conocimientos matemáticosimplícitos en cada operación. Es decir ampliar el objeto de estudio “cuentas” a un abanico más amplio de recursos de cálculo apuntando a que los alumnos comprendan las razones que subyacen a las técnicas y laspropiedades que esconden las prácticas mecánicas.No hay duda de que los niños precisan un cierto dominio de técnicas de cálculo tanto porque éstastienen su campo de utilidad como porque intervienen en la construcción del sentido de las operaciones. Perotambién es importante que los alumnos mismos sean capaces de establecer los límites de utilización de cadaestrategia, técnica o instrumento.Dominar una variedad de estrategias de cálculo permitirá a los alumnos seleccionar la másconveniente de acuerdo a la situación y a los números involucrados y utilizar una estrategia como modo decontrol de otra.

La calculadora permite abordar también un tipo de práctica anticipatoria. En muchos casos losproblemas que se les proponen a los alumnos les exigen anticipar el resultado y la calculadora es el medio deverificación de los mismos. Esta actividad anticipatoria es una de las principales prácticas matemáticas que seintenta enseñar en la escuela y cuya importancia reside en que la anticipación es justamente aquello queotorga potencia a la matemática misma. Los conocimientos matemáticos permiten conocer la respuesta aproblemas no resueltos empíricamente, es decir a sucesos aún no realizados o bien realizados en otro tiempoy en otro espacio. La calculadora, lejos de convertirse en una herramienta que impide pensar por sí mismos alos alumnos, tiene una enorme potencia para instalar prácticas anticipatorias y de control. Lógicamente, tododepende de las decisiones didácticas que se adopten.

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